13 oct 2021

¿Cuáles son mis miedos?

¿Cuáles son mis miedos?
Conocer nuestros miedos ayuda a darles una respuesta, a no permanecer en ellos. La pandemia ha acrecentado estos miedos. A continuación dejaré una lista de los miedos más comunes en las personas. ¿Cuál es el tuyo?
"Miedo a morir. Enfermarme por Covid. Miedo a la muerte de tus amigos, A la de los familiares.
Miedo a caer, a salir, a divertirse, [...] de la fatalidad, de la bala perdida, [...] de tener y perder, sea lo que sea!
Miedo de traicionar y ser traicionado, de perder el gran amor, de amar y no ser amado, de decir adiós, de irse, de cambiar [...]!
Miedo a las brujas, a la oscuridad, al hombre de la bolsa, al viento, al viento, al relámpago y al trueno.
Miedo a olvidar lo bueno, enloquecedor, a no vivir [...].
Terror Miedo, [...] manejo de los horrores humanos [...].
[...] Miedo a probar cosas nuevas [. ..].
Miedo al fracaso, descomposición, no reacción, [...] acomodación.
Miedo a decir la verdad, a no tener verdades por las que luchar, a herir, a luchar, a perdonar.
[...] Miedo al directivo que grita, que no elogia, que no explica, que no bromea, que solo maldice, que acosa.
Miedo a la soledad, rechazo [...].
Miedo a la diferencia, indiferencia, soberbia, desprecio, ignorancia, prejuicio, podredumbre política, corrupción, [...] humillación, falta de profesionalismo [...], envidia, de tristeza, de elecciones, [.. .] del pasado, presente y futuro.
Miedo a quedar ciega, al asma, a la gastritis, [...] sinusitis, faringitis [...].
Miedo a la responsabilidad, libertad, [...] reiniciar, cantar, bailar, creencias, problemas, dar y recibir opiniones, [...] no tener voz, [...] aguantar a personas de mal carácter, renuencia y sin educación.
[...] Miedo a perderse, a endurecer el corazón, a no soñar y a no volver a encontrarse nunca más.
Miedo a equivocarme, a no tener nada que decir, a hablar demasiado, a callar ante la cobardía, a tragarse las lágrimas de la emoción, a no creer y a no tener fe en uno mismo y en la vida.
Miedo a la inundación, a que no le guste la gente, al ladrón, a no ser el único en la multitud.
Miedo a traicionarse, a perder la dignidad, a que te compren por un voto.
Miedo de no aprender nada, de que la pandemia nos dejó más vacíos, regresar a lo mismo de antes. Tiza y pizarrón...
Miedo a pensar “en pequeño” y terminar viviendo una vida rodeada de gente a quien no conozco, a perder mi trabajo, a no cambiar nunca de trabajo por puro miedo al cambio, miedo a la mediocridad y al mal.
Miedo a la rebelión, al vandalismo, [...] a la realidad desnuda"

24 sept 2021

Darse cuenta

Tengo 56 años, recién cumplidos. Y sumé el doble, supe que lo por vivir es menos que lo vivido.
Y me dije ¿A qué esperar?
¿Para qué perder el tiempo con aquellos que sólo buscan la banalidad? ¿Cuándo comprenderé que las tristezas de ver a esta país sin rumbo _confieso, desde que tengo uso de razón, nunca lo vi “bien rumbeado”_ me está dejando sin risas?
En estas últimas décadas me parece que todo se ha ido a pique, no encuentro ejemplos. Alguien en quien decir ¡Mirá qué bueno!
No encuentro gobernantes con ganas de salvar al país, salvar auténtico. No importa el partido, no lo encuentro. Por ahí es cosa del desánimo, o que me ha ganado la desesperanza este día.
Es que me importa demasiado la Argentina.
Pero claro, uno cumple años y se da cuenta que no está para perder el tiempo. Ni para que otros te lo hagan perder…
Ayudo a docentes, intento hacerlo, me enorgullece ver lo que muchos lograron. Pero me entristece que algunos quizás vuelvan a lo mismo de antes. Antes de la pandemia. Sólo tiza y pizarrón. Creo que si algo se logró en la educación y las clases virtuales, es acercar a los docentes y alumnos a lo que se viene. Si bien, es cierto, fue una herramienta para visibilizar las diferencias sociales. Lo cual, es tema de otra entrada.
Pero, de todas maneras, admiro a los docentes. Su nobleza, sus ganas de poner lo mejor para evitar que todo se desbarranque.
56 años y uno se da cuenta que hay que andar de prisa, tratar de juntarse con quienes nos hacen reír, que dignifican al ser humano. Los que saben de esencias.
Esas personas bellas que uno descubre por ahí. No tienen nada que ver los títulos, la verdad encontré gente preciosa entre los pueblos originarios de Formosa, mucho más que entre los universitarios. Y no, no se enojen por favor los que tienen tantos estudios, no digo que no existan personas bellas, a diario las encuentro, pero a veces no son tan fáciles de ver, hay quienes antes de decir su nombre, anteponen el Dr, Lic. Mtr., etc, como si de eso se trataran las esencias.
Algo que aprendí es a ser agradecida, de todo, del despertarme por las mañanas, de ver el sol, o el viento, o la lluvia. De la sonrisa de la señora cuando voy a comprar el pan, del gajito de malvón que me regala la vecina…
Es decir, me gusta saber del otro, de si es feliz, o está triste. De la manera en cómo puedo tenderle una mano.
Les dejo un abrazo y les agradezco leerme y seguir acompañándome por aquí. Es muy importante para mí: ¡Gracias!