Allí te encuentro...

Candilejas titilantes de ternura, tus besos perdiéndose en aguas claras, tu entrega ignorando mi grito de marea alta. Nada sabes de mí. Ni siquiera sospechas las puertas que he cruzado, los sueños que dejé correr, los lugares en los que me escondo, los agravios reales y de los otros. Tantos fantasmas silenciosos o despedidas innecesarias, hacen que hoy quiera perder este viaje. No quiero herirte, amor, no quiero dejarte esperándome con tu cuerpo de adolescente en celo, con tu risa de amigo viejo. No quiero descubrirte buscando el viento en las caracolas marinas, goteando veranos que hieren secretos. Mientras tanto, tejo ensueños con las lágrimas que sobreviven al milagro de mis anhelos cargados de polen: Regreso al destino de la piedra, allí donde el mar te nombra, donde la soledad se disfraza de espuma y el agua desdibuja huidas. Regreso donde cantaba tu voz, allí donde abandoné mis deseos inmersos en el musgo del olvido. Justo allí donde me duele el recuerdo, allí te encuentro...