¿Por qué vivir en pequeño si podemos vivir a lo grande? La idea es crear nuestro propio camino, levantarnos cada mañana con alegría y vivir como queramos. Por eso escribo... Para dar cuenta de ello. Poesías mínimas, pero mías.
Hola amigos: Quería contarles de mi fotografía. La rosa es del jardín de Norma, mi hermana. El mortero es de sal, lo traje de Jujuy, de las Salinas Grandes. Son detalles simples pero hacen a este post, lo cubren de sentido. Gracias por seguir aquí. Es bello saberlo. Les dejo un abrazo. Alicia
Hay culpa y perdón en este poema Vuestro mi Señora,... espero que la primera no forme parte de Vuestra vida,... y que el segundo sea el inicio de la felicidad.
¿Qué podría decirte de la fotografía que no te haya dicho ya de tantas otras? Es increíble como consigues dar vida a cualquier ente que pongas ante el objetivo de tu cámara, les das vida con la imagen y aliento con tus palabras, y es así incluso cuando hablas de la destrucción de la belleza, de la rosa, de la esperanza...
Noto sin embargo cierto cambio en el alma de tu blog, durante un tiempo tus post incitaban al sosiego y la meditación, desde hace algún tiempo, por lo general, es más sangrante, igualmente bello, con esa hermosura que sólo un alma como la tuya puede imprimir en cuanto toca, pero es como si tus palabras, reflejo de tu sentir, se resintiesen de un dolor intenso y constante.
NO me hagas mucho caso, en realidad solo son divagaciones mías, y los sentimientos de los que hablo quizá no sean otra cosa que lo que la lectura y contemplación de tus imágenes provoca en mí misma.
Es como dices; Narci. Uno escribe y no puede despegarse de la vida misma ¿Verdad? Uno escribe y sangra penas o ilumina alegrías. Vos más que nadie sabe de ello. Millón de abrazos A todos, muchas gracias por sus mensajes, como les digo siempre, son la causa de este blog. Alicia
ALICIA: naciendo rosa me nutrí de colores que agradan, pero para enseñar que no debo ser tocada... me rodeé de espinas, lastiman la piel pero no hieren el alma salvo que pretendas quitarles el color. Si amanezco en una jarra, te saludaré con esencias y perfumes, regresarás la mirada pero no sabrás quién está... apenas seré yo, hecho rosa y vapor. En mi savia guardo hierros y cobres, tierras nobles y pensamientos que me dejan... te acompañaré en la noche, cuando el sueño te invada y me libre a mi suerte cortada. Quiero permanecer en la planta, porque allí, cuando mis pétalos pierda, apenas seré arullos de hierba. Un abrazo andino. Víctor
Me resulta asombroso oírlo: un mortero de sal. Esto es algo completamente desconocido para mí. Lo que queda a la vista en esos tonos azulados y el naranja de la rosa, es un conjunto estético muy bello.
He tenido ocasión de leer en este blog , por cierto muy querido para mí, que las rosas -supongo que sólo algunas- piden clemencia por las culpas ajenas y, tal vez por ello, prefieren ser molidas en un mortero de sal que despertar una nueva mañana escindidas entre el arrepentimiento y el perdón. Naturalmente es una metáfora, una bella metáfora, porque las rosas no pueden experimentar ni arrepentimiento ni perdón, sentimientos éstos privativos de los seres humanos. Al menos que de momento se sepa. Personalmente, yo me alegraría mucho de saber que las rosas, esas flores tan bellas, pueden albergar sentimientos. Pero, por el momento, a mí me parece que la expresión de referencia, necesariamente, ha de referirse a las personas, a los seres humanos. Y esto es lo que me ha hecho meditar por un momento, porque, dentro de la infinidad de matices que pueden concurrir en uno y otro de estos dos conceptos, el arrepentimiento y el perdón, en función del punto de vista desde el que puedan analizarse, lo substancial, según me parece, es que, en principio resultan antagónicamente contradictorios, o como mínimo opuestos. Desde luego, considerando uno y otro desde el punto de vista de las culpas ajenas, ninguno de ellos pueden hallar cabida en la conciencia propia, porque nadie puede ni arrepentirse ni pedir perdón por las culpas de otro, de las que es absoluta y radicalmente inocente, por muy próximo y hasta íntimo pueda resultar, respecto a ese otro, ya sea en la amistad, en el amor o hasta en el propio e íntimo parentesco. Solo cada cual es responsable de sus propios actos, nunca de los actos de los demás, por muy cercanos se encuentren, ya sea floreciendo en el propio rosal, ya víctima de las espinas que siempre tratan de guardar y proteger a las rosas, y que por ello siempre pueden causar alguna gota de sangre al acercarse a ellas. Pero, como me parece, en principio arrepentirse y perdonar -de lo que son respectivamente acciones el perdón y el arrepentimiento- si no contradictorias, sí parecen cuestiones muy distintas y, por ello, seguramente resulta muy coherente experimentar un sentimiento intermedio entre el arrepentimiento y el perdón. Sin embargo, en primer término, el arrepentimiento, siempre es un acto exclusivamente personal y unilateral. Sólo "yo" puedo arrepentirme, porque ello consiste en sentir pesar por haber hecho o no haber hecho algo, que tan sólo y únicamente a mí me concierne y que únicamente yo pude o no pude hacer o haber hecho, sin que en ello puedan intervenir de modo alguno los demás. Y en este mismo sentido, también lo es el perdón en su aspecto activo y unilateral, es decir la petición de clemencia, o de indulgencia, por mi parte al otro, a aquél a quién he ofendido. Yo sólo puedo arrepentirme y yo sólo puedo pedir perdón. Nadie puede ni arrepentirse ni pedir perdón por mí. Pero el perdón difiere del arrepentimiento, en albergar dentro de sí, no sólo una dimensión activa y unilateral, sino también pasiva y bilateral, la de perdonar a otro por la ofensa recibida, o por algún tipo de deuda u oblligación pendiente, para que alguien que "no es yo" pueda obtener la gracia de ser perdonado. Por ello, me parece que despertar cada mañana, como las rosas, escindido entre el arrepentimiento y el perdón, debe ser una angustioso estado de conciencia, del que tan sólo puede liberarnos el despejar la duda, existencial y esencial, de si acaso hemos de arrepentirnos de algo, hecho o no hecho, que no debimos o debimos hacer, y en tal caso si hemos de perdonar o más bien de pedir perdón para poder ser perdonados. Personalmente, yo siempre me despierto pidiendo perdón. No soy ninguna rosa. Por cierto, ¿tendrán corazón las rosas? Quizá lo tenían, o lo han tenido alguna vez y lo han perdido... Luis Madrigal.-
He tenido ocasión de leer en este blog , por cierto muy querido para mí, que las rosas -supongo que sólo algunas- piden clemencia por las culpas ajenas y, tal vez por ello, prefieren ser molidas en un mortero de sal que despertar una nueva mañana escindidas entre el arrepentimiento y el perdón. Naturalmente es una metáfora, una bella metáfora, porque las rosas no pueden experimentar ni arrepentimiento ni perdón, sentimientos éstos privativos de los seres humanos. Al menos que de momento se sepa. Personalmente, yo me alegraría mucho de saber que las rosas, esas flores tan bellas, pueden albergar sentimientos. Pero, por el momento, a mí me parece que la expresión de referencia, necesariamente, ha de referirse a las personas, a los seres humanos. Y esto es lo que me ha hecho meditar por un momento, porque, dentro de la infinidad de matices que pueden concurrir en uno y otro de estos dos conceptos, el arrepentimiento y el perdón, en función del punto de vista desde el que puedan analizarse, lo substancial, según me parece, es que, en principio resultan antagónicamente contradictorios, o como mínimo opuestos. Desde luego, considerando uno y otro desde el punto de vista de las culpas ajenas, ninguno de ellos pueden hallar cabida en la conciencia propia, porque nadie puede ni arrepentirse ni pedir perdón por las culpas de otro, de las que es absoluta y radicalmente inocente, por muy próximo y hasta íntimo pueda resultar, respecto a ese otro, ya sea en la amistad, en el amor o hasta en el propio e íntimo parentesco. Solo cada cual es responsable de sus propios actos, nunca de los actos de los demás, por muy cercanos se encuentren, ya sea floreciendo en el propio rosal, ya víctima de las espinas que siempre tratan de guardar y proteger a las rosas, y que por ello siempre pueden causar alguna gota de sangre al acercarse a ellas. Pero, como me parece, en principio arrepentirse y perdonar -de lo que son respectivamente acciones el perdón y el arrepentimiento- si no contradictorias, sí parecen cuestiones muy distintas y, por ello, seguramente resulta muy coherente experimentar un sentimiento intermedio entre el arrepentimiento y el perdón. Sin embargo, en primer término, el arrepentimiento, siempre es un acto exclusivamente personal y unilateral. Sólo "yo" puedo arrepentirme, porque ello consiste en sentir pesar por haber hecho o no haber hecho algo, que tan sólo y únicamente a mí me concierne y que únicamente yo pude o no pude hacer o haber hecho, sin que en ello puedan intervenir de modo alguno los demás. Y en este mismo sentido, también lo es el perdón en su aspecto activo y unilateral, es decir la petición de clemencia, o de indulgencia, por mi parte al otro, a aquél a quién he ofendido. Yo sólo puedo arrepentirme y yo sólo puedo pedir perdón. Nadie puede ni arrepentirse ni pedir perdón por mí. Pero el perdón difiere del arrepentimiento, en albergar dentro de sí, no sólo una dimensión activa y unilateral, sino también pasiva y bilateral, la de perdonar a otro por la ofensa recibida, o por algún tipo de deuda u oblligación pendiente, para que alguien que "no es yo" pueda obtener la gracia de ser perdonado. Por ello, me parece que despertar cada mañana, como las rosas, escindido entre el arrepentimiento y el perdón, debe ser una angustioso estado de conciencia, del que tan sólo puede liberarnos el despejar la duda, existencial y esencial, de si acaso hemos de arrepentirnos de algo, hecho o no hecho, que no debimos o debimos hacer, y en tal caso si hemos de perdonar o más bien de pedir perdón para poder ser perdonados. Personalmente, yo siempre me despierto pidiendo perdón. No soy ninguna rosa. Por cierto, ¿tendrán corazón las rosas? Quizá lo tenían, o lo han tenido alguna vez y lo han perdido... Luis Madrigal.-
Haces una reflexión acertada,Luis, quizás en tu experiencia de vida o filosóficamente hablando. Pero uno puedo sentir ambos sentimientos a la vez, dejando lugar para más sentimientos si quieres. Es una mezcla extraña, no tiene nombre, está en el medio como dices, sin conceptos, algo así como un "arrepenti-perdón"... Gracias por tu post.
ALICIA,que puedo decir que no haya dicho.Tus fotos,MARAAAVILLOOSSASS,trasmiten tanto,que me quedo absorta ante tanta belleza mientras imágenes y emociones tocan la profundidad de mis recuerdos,mis dolores mezclándose con el perfume de las rosas que me acompañan desde mi niñez.BELLO,PERFECTO.Buen fin de semana.UN ABRAZO.
¡Qué maravilla, Alicia! Esta composición de la rosa en un mortero es de una creatividad, que me emociona. Y el las palabras...tan acertadas, tan adecuadas. Eres fantástica, amiga. Tienes el poder de "atrapar" a todo aquel que pase por tu blog. Un inmenso abrazo lleno de admiración hacia ti,
Sí, una preciosa entrada, un mortero de sal, haces pensar...el arrepentimiento ajeno...entre la culpa y el perdón... Lo mejor estar en paz y...¡Echar las penas al viento! Espero que lo consigas. Un abrazo fuerte Rosario
de un simple mortero y una rosa...nos transmites sentimientos...de arrepentimiento y culpa muy bien definidos en esta fotografia...que barbaridad,como lo haces? que envidia poder inspirarse tan facilmente besos
Realmente tus palabras son muy bellas...Como suele decir una compañera, las palabras crean mundos. Yo diría que en este caso generan universos. Saludos.
Pájaros, pájaros, pájaros golpean sus alas en tu recuerdo. Lo lavan, escurriendo olvidos. Las palabras, enojos y odio se marcharon hace tiempo. Al final he comprendido, que todo es cuestión de vuelos.
Manos que no cobijan golondrinas un suspiro humedeciendo olvidos y la nada escondida en un nunca. Hace tiempo que las mariposas insisten en jugar con tu sombra. Algo de este noviembre me habla de aventuras y de eternidad despertando con el alba.
Comentarios
Quería contarles de mi fotografía.
La rosa es del jardín de Norma, mi hermana.
El mortero es de sal, lo traje de Jujuy, de las Salinas Grandes.
Son detalles simples pero hacen a este post, lo cubren de sentido.
Gracias por seguir aquí.
Es bello saberlo.
Les dejo un abrazo.
Alicia
Expresiones rosadas varias.
lujito leerteee amiguitaaa..!!
que sea solll..hoy y siempree..!!
Noto sin embargo cierto cambio en el alma de tu blog, durante un tiempo tus post incitaban al sosiego y la meditación, desde hace algún tiempo, por lo general, es más sangrante, igualmente bello, con esa hermosura que sólo un alma como la tuya puede imprimir en cuanto toca, pero es como si tus palabras, reflejo de tu sentir, se resintiesen de un dolor intenso y constante.
NO me hagas mucho caso, en realidad solo son divagaciones mías, y los sentimientos de los que hablo quizá no sean otra cosa que lo que la lectura y contemplación de tus imágenes provoca en mí misma.
Un abrazo.
Narci
Un brazo
Saludos fraternos
Que tengas un buen fin de semana...
Abrazo
Lindamente creativa.
Besos, querida Ali.
¡Cuánto arte Alicia! Admiro esa capacidad tuya de hablar no sólo con las palabras sino también con las imágenes.
Un cariño inmenso, amiga.
Uno escribe y no puede despegarse de la vida misma ¿Verdad?
Uno escribe y sangra penas o ilumina alegrías.
Vos más que nadie sabe de ello. Millón de abrazos
A todos, muchas gracias por sus mensajes, como les digo siempre, son la causa de este blog. Alicia
Saludos afectuosos desde Alcalá de Henares.
Pero uno puedo sentir ambos sentimientos a la vez, dejando lugar para más sentimientos si quieres.
Es una mezcla extraña, no tiene nombre, está en el medio como dices, sin conceptos, algo así como un "arrepenti-perdón"...
Gracias por tu post.
Alicia
palabras nos has compuesto
un poema!.
Emociona ver rosa tan
bella en el mortero
de sal.
Buen fin de semana
y un montón de besos.
Reconforta volver y encontrar este blog siempre tan bello.
Besos!
Es la sal verdadero vergel si se sabe entregar, como aderezo en la entremezcla de aceites y piel, como gracia que brota entre humores de mal.
Es la sal pura vida si junto a la espuma saboreas ambas en tus labios tras un golpe de mar.
Un beso salado. Lo siento, la rosa aún no ha llegado.
Blas
Esta composición de la rosa en un mortero es de una creatividad, que me emociona. Y el las palabras...tan acertadas, tan adecuadas. Eres fantástica, amiga.
Tienes el poder de "atrapar" a todo aquel que pase por tu blog.
Un inmenso abrazo lleno de admiración hacia ti,
Lo mejor estar en paz y...¡Echar las penas al viento!
Espero que lo consigas.
Un abrazo fuerte Rosario
Besos
Beso!
besos
Saludos.
Saludos