Atardece, luz que bajas por las ramas del sauce. Un niño juega y levanta sus manos, te atrapa.
Juegas con el molino,
giras como si supieras, que por única, eres primera.
Un gorrión espera que
salves su nido, como si de ti dependiera.
Uno se abraza a la esperanza cuando intenta negar lo irreparable.
Comentarios
Un abrazo, vecina del alma.