Mayo viene apretando su agonía. Me atraviesa su alarido secreto, se entretiene en mi pecho, hasta que la oscuridad no es tal y puede quebrar mi tristeza. Nace como primer grito. Grito, desnudez y lágrimas. Se irá con mi cansancio, abandonará mis huesos Por fin me soltará la mano y me sostendrá el júbilo de vivir mirando cada estrella como si fuese única Volar entre el misterio sin preocuparme por los errores Dejar de huir al fin... Mi eterna pesadilla. Ser como mayo, hojas que mueren soñando con savia… Imagen de internet
Comentarios
Es para leerla en puntas de pie, o como sea, pero LEERLA.
Eso que describe de no hablar pero decirlo todo es excelente. Claro pero en tu decir es mágico.
Saludos, abrazos y gracias.
Un beso.
Muy logrado poema. Cuando la pasión nos gobierna, suceden esas cosas.
Un gran abrazo.
Un abrazo.
Tras un tiempo, demasiado, en los países bárbaros (no tienen acentos en el teclado y, lo que es peor: no tienen eñes, me sorprendo gratamente de observar que te has empleado a fondo en una nueva casa que espero me acoja como siempre. Me iré poniendo al día, llegué ayer por la tarde y casi no he tenido tiempo de nada. Sin embargo, ya he empezado a leerte y te martirizaré un poco con mis comentarios en los próximos días. Tus protagonistas en este delicado poema se lo han dicho todo, se lo saben todo, sólo deben asentir a un hecho que es irremediable, un sí tan inmenso como la posibilidad de poder emprender un camino no recorrido pero deseado. Ese sí de ellos es el que quisiera poder decir siempre yo.
Un inmenso abrazo, querida Alicia.
Un abrazo y feliz Navidad
Un placer pasar por tu blog.
el dispensador
Un abrazo.