23 mar. 2014

Domingo

Domingo. 8.30 de la mañana. Golpes en mi puerta. No me levanto. Vuelven a golpear más fuerte, insisten. Me digo que puede ser alguien que necesita una mano, alguien que no  puede esperar.
Abro la puerta y una mujer de pollera larga me dice “Buen día, ¿sabía usted que se avecina el fin del mundo?”, le respondo “El fin del mundo comienza cuando me despiertas a las 8.30 un domingo, deja de pregonar la destrucción del mundo, deja de molestar las horas venideras, hoy perdiste un pedacito de terreno allá en el cielo al destruir mi sueño”
Cierro la puerta en silencio. Estoy harta del temor engendrado por otros, sectas con sus teorías de la destrucción, el hombre  y el mundo, el final y la vida.
Por suerte, mientras nacen generaciones temiendo al temor, nacen otras que sueñan un mundo nuevo, esos que se detienen ante un gorrión o una mariposa en pleno vuelo.
Se los descubre enseguida, así como se descubre a los otros  por su caminar lento, revistas en sus brazos y vestidos largos y oscuros, los que hablan de construcción, caminan rápido,  pero se detienen a levantar un polluelo que ha caído de su nido.
Puedes verlos en los parques, risa abierta, juegos y ternura.
Algunos los miran quizás con lástima, en el mundo actual eso de ser soñador, no es redituable.
Ramilletes de utopías cargan sus manos, nunca te hablarán de catástrofes, aún en medio de ellas, serán los que encontrarán la puerta a la esperanza.
Cuando tengas cerca a uno de ellos  sabrás de días ganados. Dejarás de pensar en lo que has perdido y  descubrirás entre tantas guerras, el nacimiento de un pequeño sol creciendo por dentro.
Sus palabras serán arroyos derramándose en tus deseos y en tu pecho sentirás que algo, poco a poco se irá abriendo,  la posibilidad de ser quien siembre  buenas nuevas en la tierra estéril de los descreídos y  darás a luz  mil canciones para silenciar el miedo pregonado por los destructores de las mañanas de domingo.

8 comentarios:

Marinel dijo...

Me quedo sin duda con las gentes de caminar rápido pero incapaces de no detenerse ante un revuelo del alma.
Para temer al temor ya tenemos demasiadas realidades...
:)
Besos.

Rafael dijo...

A veces, las utopías, llaman en la mañana a nuestras puertas, pero son eso "simples utopías".
Un abrazo y feliz domingo.

Armando dijo...

Rogar para discernir los signos de los tiempos, nos emplaza a la realidad en que vivimos.
Falsos profetas, "redentores de pacotilla" los ha habido siempre. Y molestan aún más, si perturban el sueño dominical temprano en la mañana.
Feliz domingo y a ver si durante la siesta, no te molestan de nuevo .Ja ja ja.
Un fuerte abrazo.

Juan Rizzo dijo...

(...)

En el cristal de un sueño he vislumbrado
el Cielo y el Infierno prometidos:
cuando el juicio retumbe en las trompetas
últimas y el planeta milenario
sea obliterado y bruscamente cesen
¡oh Tiempo! tus efímeras pirámides,
los colores y líneas del pasado
definirán en la tiniebla un rostro
durmiente, inmóvil, fiel, inalterable
(tal vez el de la amada, quizá el tuyo)
y la contemplación de ese inmediato
rostro incesante, intacto, incorruptible,
será para los réprobos, Infierno;
para los elegidos, Paraíso.

http://www.poeticous.com/borges/del-infierno-y-del-cielo

Juan Rizzo dijo...

“Los cuervos afirman que un solo cuervo podría destruir los cielos. Indudablemente, así es, pero el hecho no prueba nada contra los cielos, porque los cielos no significan otra cosa que la imposibilidad de los cuervos”. Franz Kafka, Reflexiones sobre el pecado, el dolor, la esperanza y el verdadero camino, (1917-1919).

Juan Rizzo dijo...

Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.

No basta ser el último para ser alguna vez el primero.

Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.

Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es así, no es tuyo el error.

Felices los felices.

(Fragmentos de ciertos fragmentos apócrifos perpetrados por un ciego ilustre - http://goo.gl/swm5Hk )

Francisco Espada dijo...

Comprendo que te molestara tanto. A mi ni siquiera un domingo me despiertan a esa hora, ni aunque fuera mucho antes, ya que suelo despertar temprano siempre. No me gustan los mensajes apocalípticos y si los de esperanza. Me parece loable que esas personas salgan a la calle a predicar aquello que creen, pero es más bello predicar el amor y la esperanza que una catástrofe en la que un día finalmente acertarán después de tantas predicciones.
Un beso.

Sara O. Durán dijo...

Sectas muy lucrativas fundadas en el miedo y en la explotación de sus fieles, mediante la enajenación.
Abrazo.